fbpx
Socialización y género

Cambiar lo esperado para cambiar el mundo: socialización y el género

6 Jun 2018 | Conversemos

¿Alguna vez criticaste a una amiga por no arreglarse para salir o te burlaste de una chica que no se depilaba? ¿Escuchaste que le dijeran “machona” a una compañera a la que le gustara mucho el fútbol o que dijera muchas groserías?

Las cosas que pensamos sobre los demás según sean mujeres o varones, cómo esperamos que se comporten o incluso que luzcan, tienen que ver con cómo la sociedad nos ha enseñado que “deben ser” las cosas, pero nada hay de natural en ese proceso. Te contamos un poco más de qué va este asunto, que tiene que ver con la manera en que nos socializamos desde una perspectiva de género.

¿Qué es la socialización?

Desde que nacemos, las personas somos educadas de maneras muy distintas y esto hace que seamos diferentes, que nos comportemos de forma diversa ante una misma situación y que, por ejemplo, lo que nos hace sentir cómodas o incómodas se asocie también a nuestra historia de vida, nuestra familia y nuestro sistema de creencias. Si bien existen, entonces, distintas formas de ser y estar en el mundo, hay ciertas reglas y creencias que son comunes a quienes conviven en una misma comunidad, porque de otra forma no sería posible la vida en sociedad. El proceso por el que vamos conociendo e internalizando estas “normas de convivencia” se llama socialización.

¿Qué tiene que ver el género con la socialización?

Una de las cosas que se construyen durante el proceso de socialización es qué esperamos de las personas de acuerdo con su sexo. El sexo refiere a un conjunto de rasgos físicos que distinguen a las hembras y los machos de una especie. A partir de estas diferencias, las sociedades le asignan un conjunto de características socioculturales a las hembras y machos humanos, por los que se convierten en “mujeres” y “varones”.

Todas las personas hemos sido socializadas para esperar de una mujer determinadas actitudes y rasgos. Por ejemplo, que sea sensible, delicada, prolija; que le guste cuidar su apariencia física y la adapte al estereotipo de moda; que ayude en las tareas del hogar, entre otras cosas. Esto está naturalizado, es decir, no nos cuestionamos por qué esperamos eso de una mujer y lo asumimos como “lo esperable”, “lo deseable” o “lo correcto”. De esta forma, se pierde de vista que se trata de una construcción social que reproducimos en el día a día. Esta construcción sobre lo que es ser una mujer o un varón se denomina género.

¿Los mandatos de género pueden modificarse en el tiempo?

Muchas veces podés llegar a sentir presiones en tu casa, en el liceo, en el club o incluso por la calle si no actuás de acuerdo con lo que se espera de vos como “mujer”. A todas nos ha pasado en mayor o menor medida. Sin embargo, si conversás con tu mamá, una abuela o una profesora que te lleve unos años, vas a comprobar que antes esto pasaba mucho más y de forma más determinante. La sociedad va cambiando. No todo lo rápido que necesitaríamos, pero avanza, y en ese cambio todas tenemos que ver.

¿Cómo? Animándonos a cuestionar lo que hemos naturalizado como estereotipos de género, tomando conciencia de qué cosas decimos o hacemos cuando nos vinculamos con otras mujeres, identificando los mandatos sociales que nos encierran y nos impiden desarrollarnos de la forma en que nos gustaría. Porque la buena noticia es que las personas somos más procesos que cosas hechas e inmodificables. Somos seres que estamos siendo y podemos cambiar.

¿Qué puedo hacer yo para cambiar esta realidad?

Para cambiar lo que no nos gusta, o lo que creemos que no nos permite desarrollar todo nuestro potencial, tenemos que animarnos a compartir lo que sentimos con otras personas. En nuestro liceo, en nuestro barrio, en todos los espacios que compartimos, debemos detectar quiénes están pasando por procesos parecidos y agruparnos. Explorar en las redes sociales lo que otras mujeres cuentan sobre sus vivencias y qué grupos, asociaciones, movimientos se involucran con la temática. ¡Animate a participar en la forma que más te guste y se ajuste a tu estilo personal!

Natalia
Este artículo fue escrito por una colaboradora externa al equipo de Harta. ¡Sumate vos también! Acá podés encontrar un formulario para ponerte en contacto con nosotras para que publiquemos tus palabras
Ilustración: Lía

Encontrando nuestro lugar para hablar

Cuando era adolescente, me acuerdo de que formaba parte de un grupito de chicos y chicas con los que siempre nos sentábamos juntos en clases. Éramos seis, tres varones y tres mujeres, con edades entre los 14 y 16 años. No recuerdo cómo nos acercamos ni exactamente por qué; éramos bastante distintos. Solo recuerdo que eran amables y que me divertía pila con ellos.

Las caras asiáticas de la lucha contra la explotación sexual

¿Alguna vez escuchaste hablar sobre las mujeres de consuelo o mujeres de solaz? Así se les llama a las esclavas sexuales que torturó el Imperio japonés durante los años de la guerra del Pacífico.

Hoy en día son símbolos contra la explotación sexual y cuentan las graves aberraciones cometidas por los soldados japoneses, hechos que marcaron una etapa oscura para el sudeste asiático y que generan fricciones hasta el día de hoy.

A dos años de la ley: conociendo el activismo de las personas trans

Hace dos años, pañuelos amarillos en todo el Uruguay ondearon celebrando una gran victoria para el colectivo trans: en octubre de 2018 se aprobó la Ley Integral para Personas Trans. Fueron más de dos años de discusiones y revisiones, hasta que la Ley Trans empezó a valer y, con ella, varias garantías de derechos para la comunidad trans que van desde vivienda, educación, salud, trabajo e incluso reparación por violencia institucional.

Señales para saber si una amiga está sufriendo un trastorno alimenticio

Como explicamos en artículos anteriores, los trastornos alimenticios son enfermedades mentales en las que lo que se ve alterado es el vínculo con la comida, y es a través de eso que quienes lo sufren expresan lo que les pasa detrás (cosas que no fueron dichas por temor, por vergüenza, por no tener con quién hablar, por situaciones de violencia, entre otras).

5 consejos para aprender idiomas

¿Estás con ganas de aprender algo nuevo, pero no pegás un paso de baile y la poesía o los deportes no son lo tuyo? Entonces ¡aprendé un idioma!

Conviviendo con la ansiedad

Volvieron las clases presenciales y las actividades diarias de la “normalidad” y, con su llegada, surgen diferentes sentimientos. Además de alegrarte por ver a tus amigas, disfrutar del aire libre y el regreso presencial a actividades físicas y recreativas, es normal sentir nerviosismo por volver a la rutina, inquietud de cómo funcionará todo (por ejemplo, el manejo de las nuevas prácticas que trajo consigo el coronavirus como la distancia social y uso del tapabocas), así como también la presión de rendir en el liceo y otros múltiples factores personales que pueden afectarte y se ven potenciados en esta situación tan particular.

Skam: una mirada con nuestros ojos

¿Cuántas veces empezaste a mirar una serie y las protagonistas eran 15 años más grandes que vos, tenían la piel sin ningún rastro de acné y sus problemas no eran los que te estaban pasando a vos y a tus amigas? ¿Cuántas veces pensaste: “estas personas que están en la televisión no me representan”?

Violencia en el noviazgo… ¿entre nosotras?

Estamos en setiembre, el mes de los colores, el glitter y el orgullo. Pero en el marco del Mes de la Diversidad, en Harta queremos poner sobre la mesa un tema del que se habla poco: la violencia en las relaciones LGBT, especialmente entre mujeres.

De túnicas y moñas

Seguramente de niñas hayamos tenido un montón de símbolos patriarcales nuestro entorno. Pero en el plano escolar, ¿hay un símbolo más opresor que las túnicas con botones en la espalda, que nos quitaban toda autonomía cuando teníamos clases de gimnasia o cuando llegábamos a casa?

Share This