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Ilustración de Tiana, mujer rubia y de pelo corto.

Ser mujer y migrante en el Uruguay: Tiana

21 Nov 2019 | Conversemos

Este artículo es parte de una serie de entrevistas a mujeres migrantes, en el marco del día internacional del migrante, 18 de diciembre. ¿Qué significa ser migrante y mujer?

En agosto tomé varios cafés y escuché siete historias. Cada una de estas historias me fue relatada en español, pero con acentos variados. En una ocasión dejamos el español de lado para hablar en inglés. Y fue así que descubrí cómo siete mujeres migrantes eligieron Uruguay como su hogar.

Al escucharlas me identifiqué con lo que me contaban, porque yo también soy migrante. Hace cinco años me vine a Uruguay con la idea de trabajar en un puesto que tenía una duración de 12 meses y, después, regresar a mi casa en Brasil. Sin embargo, un año se volvió dos y luego dejé de contar los días. Hoy el plan es quedarme.

En los últimos cuatro años, más de 50 mil residencias fueron brindadas a extranjeros con ánimo de quedarse en Uruguay, según el Ministerio de Relaciones Exteriores. La residencia es un permiso para que personas como yo y estas siete mujeres podamos vivir en Uruguay sin ser uruguayas.

Siete mujeres, siete países, siete historias. Lo gracioso es que, por más diferentes que seamos o por más distinta que sea nuestra manera de hablar español, descubrimos en nuestras historias más puntos en común de los que hubiésemos imaginado. Te los contamos ahora.

Tiana: “Obviamente siempre me identifican como gringa, igual me sentí muy bien recibida”

Tiana es alemana y me dice que todos, todo el tiempo, se dan cuenta de que no es de acá, ya sea por su apariencia o por cómo habla. Cuando llegó a Uruguay al inicio de 2018 no hablaba español y cada vez que salía de casa para hacer un trámite o ir al súper tenía que practicar exactamente lo que iba a decir. Hoy en día, esta estudiante de 27 años maneja el idioma sin problema y ya aceptó su estatus de “gringa”. Sus principales desafíos están relacionados con conseguir un trabajo y lidiar con la visión que muchos tienen de su motivación para venir a Uruguay.

“Hace muchos años decidí junto a mi novio que queríamos salir de Europa. Como él trabaja en una empresa internacional buscamos oportunidades para ir a otro país con su trabajo, porque renunciar los dos sería un poco riesgoso. Luego surgió la oportunidad de ir a Uruguay… ¡y acá estamos! Nuestros primeros días acá fueron más para conocer el barrio, la ciudad, entender cómo funciona la vida. Nos dieron una bienvenida muy amable. Todos siempre se interesan por nuestra historia. Obviamente siempre me identifican como gringa, igual me sentí muy bien recibida.

Lograr un trabajo es un gran tema. El año pasado me postulé mil veces y nunca me contestaban, me frustró mucho. Aún no conseguí un trabajo fijo: ahora soy capacitadora voluntaria en una fundación que trabaja con jóvenes. Lo que me sirvió al final fue tener una red de contactos que me ayudaron a encontrar algo. Creo que la gente ve que soy alemana y piensa que no hablo bien español. También creo que es difícil poder traducir lo que estoy estudiando, no por el idioma sino porque este tipo de estudio no existe acá.

Me parece que el rol de la mujer está más avanzado acá que en otros países. Siento que hay más equilibrio. Sin embargo, me sentí discriminada por algunas personas tanto acá como en casa, en Alemania, por mi decisión de mudarme a Uruguay. Siempre que explico por qué venimos tengo la impresión de que lo único que la gente escucha es que yo vine porque mi novio quiso y no que yo fui parte de la decisión. La gente asume que estoy descansando y haciendo playa, que puedo relajar porque él está trabajando por los dos, y no es así. Estoy estudiando, trabajando, etcétera. Todos ven lo que él está haciendo, pero no notan que yo también estoy saliendo de mi zona de confort. Obviamente eso me hizo sentir como si estuviera perdiendo un poco mi independencia. Pero también siento que en estos meses logré desarrollar mucha confianza en mí misma. Me llevó bastante tiempo, pero ahora siento que tengo mucha más fuerza para resolver cosas sola”.

Regiane Folter

Ilustradora: Ximena Fernandez

Este artículo fue escrito e ilustrado por colaboradoras externa al equipo de Harta. ¡Sumate vos también! Acá podés encontrar un formulario para ponerte en contacto con nosotras para que publiquemos tus palabras

En este artículo:

feminismo política

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