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Balanza donde están los símbolos femeninos y masculinos y pesa más el femenino.

¿Qué es el impuesto rosa?

19 Sep 2019 | Conversemos

No es noticia que el patriarcado está en todos lados, incluso en cosas a las que estamos tan acostumbradas que ni siquiera lo notamos. Hoy vamos a hablar del “costo” de ser mujer.

Existe una brecha salarial importante entre hombres y mujeres, es decir, las mujeres ganan menos por hacer el mismo trabajo. A esto hay que sumarle que, a la hora de ir de compras, las mujeres pagan más que los hombres por un mismo producto. ¿Cómo es esto?

Pink tax o impuesto rosa

Este término se usa para denominar el sobreprecio que poseen algunos productos por el simple hecho de estar destinados a mujeres. El nombre no debe tomarse literalmente: los productos más caros no necesariamente tienen que ser rosados (aunque en la mayoría de los casos lo son), sino que son todos aquellos que están destinados al público femenino.

El marketing y la publicidad se encargan diariamente de construir estereotipos. Tanto a los hombres como a las mujeres nos dicen cómo debemos vestirnos, qué música escuchar, en qué tienda comprar… y de la mano de esto aparecen los estereotipos de género que promueven qué cosas son “de hombre” y cuáles son “de mujer”. Ese mismo sistema se encarga de crear productos especiales para mujeres, con mayor precio.

¿El impuesto rosa se puede calcular?

En Uruguay no se han realizado estudios acerca de este tema, pero en Argentina un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) calculó que en 2019 la diferencia que pagan las mujeres respecto a los hombres por un mismo producto es de un 11,35%.

¿Qué productos poseen el impuesto rosa?

El impuesto rosa se encuentra en muchos productos, desde artículos de higiene personal, ropa, medicamentos, artículos escolares e incluso golosinas.

Sabemos que los precios varían según la marca, y dentro de lo que ofrece cada marca también existen distintos rangos de precios. Por ejemplo, en el caso de las maquinitas de afeitar, las diferencias entre los precios dependen de la calidad, pero siempre será más cara la que está orientada al público femenino. Otro caso muy parecido es el de los medicamentos, por ejemplo un ibuprofeno cuesta dos pesos más cuando es dirigido a mujeres, cuando en realidad posee la misma droga que el normal.

¿A qué edad se empieza a pagar el impuesto rosa?

Este impuesto no discrimina por edad, por lo que las mujeres se ven perjudicadas desde que nacen. Mamaderas, chupetes, vasos de plástico y disfraces son algunos de los productos que salen más caros si son de color rosado o específicos para niñas.

El disfraz de La Bella Durmiente es más caro que el de Batman, la mochila de Minnie es más cara que la de Mickey, incluso en la pasta de dientes hay una diferencia de precio entre la que es de Bob Esponja y la que es de Barbie.

Según el Departamento de Asuntos del Consumidor (DCA) de Nueva York, los juguetes en versión femenina cuestan un 7% más que los masculinos, mientras que en la ropa infantil la diferencia es de un 4% y en la ropa de adultos de un 8%.

¿Cuál es la justificación para este sobreprecio?

La justificación de las empresas es que los productos para el público femenino implican mayores costos de manufactura, pero la realidad es que la única diferencia perceptible es algo tan banal como el color.

Los gastos de la menstruación

Las mujeres no solo ganamos menos y nos cobran más por el mismo producto, sino que además tenemos el plus de gastos asociados a la menstruación. La compra de toallitas íntimas, tampones u otras alternativas de higiene menstrual aumentan los gastos domésticos frente a los de los hombres. Estos productos son una necesidad, no un lujo, y es por eso que existen iniciativas por parte de colectivos feministas que proponen que se elimine el IVA y que el Estado los entregue sin costo a las mujeres de bajos recursos.

¿Qué puedo hacer contra el impuesto rosa?

Muchas personas plantean como solución que las mujeres consuman productos destinados a varones, pero esto no es tan fácil como parece. En muchos casos los productos para mujeres se encuentran en góndolas diferentes y no es tan sencillo comparar los precios al momento de comprar.

Creo que la solución es estar atentas al momento de realizar una compra y comenzar a visibilizar esta problemática cada vez más. La idea no es que nos obliguemos a consumir los productos que son dirigidos a hombres, sino generar un cambio para que mujeres y hombres sean libres de comprar lo que deseen al mismo precio.

Si querés seguir leyendo sobre el impuesto rosa te dejamos los siguientes artículos:

Redacción: Sofía Martinez

Ilustración:  Pitanga

Este artículo fue escrito por una colaboradora externa al equipo de Harta. ¡Sumate vos también! Acá podés encontrar un formulario para ponerte en contacto con nosotras para que publiquemos tus palabras.

En este artículo:

política menstruación

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