fbpx
Mujeres y deportes

Tenemos que hablar: mujeres y deportes

Tenía diez años. Estaba con todos mis compañeros de clase en educación física, en la plaza de deportes del barrio de la escuela. Parado en el gimnasio con cancha multideportiva, el profesor (se llamaba Abel, no me olvido más) tiró una pelota de fútbol, anunció que los varones iban a armar partido y que las nenas teníamos que ir afuera a jugar en las hamacas y en el tobogán.

Ahora tengo casi treinta y cuatro, pero la indignación que me agarré ese día todavía no se me va. Y es, en parte, porque la situación no ha cambiado tanto: las mujeres seguimos siendo las grandes olvidadas del mundo del deporte, al punto de que —según datos de la Secretaría Nacional de Deporte (SND)— solo cerca del 7 % de los atletas federados en nuestro país son mujeres. O, desde el otro lado: alrededor del 93 % de los atletas federados uruguayos son varones. Impactante, ¿no?

Educar para incluir

Tenemos la increíble suerte de que, en general, en nuestro sistema educativo las clases de educación física son mixtas: es una forma más equitativa de trabajar, porque implica no hacer distinción entre sexos. No olvidemos que la educación física no es “clase de gimnasia”, sino educación, con todas las letras. Pero eso no es suficiente si tenemos “Abeles” a cargo de las clases ni si seguimos reproduciendo un sistema que tiende a fomentar el deporte en los varones y a excluir o desincentivar a las mujeres.

Más allá del deporte profesional, la brecha de género se ve también en la actividad física en sí: los datos de la SND muestran que por cada dos hombres que hacen actividad física, solo una mujer hace ejercicio. Teniendo en cuenta lo importante que es el ejercicio para la salud, y que en Uruguay fallecen más mujeres que hombres por enfermedades cardiovasculares, este dato es preocupante. Más que nunca, debería promoverse la actividad física por igual.

Estereotipos de género y deporte

Además de la invisibilización de la mujer en el deporte, hay otro aspecto que seguramente hayas sentido en la escuela, en el liceo o en tu propia casa: si sos varón, dedicate al fútbol, pero ni se te ocurra hacer ballet o gimnasia artística; si sos nena, todo lo contrario. Eso no solo no tiene fundamento, sino que implica una desigualdad injustificada al momento de iniciarse. Si soy nena y me encanta el fútbol, ¿por qué tengo que hacer ballet? Es posible que me embole soberanamente en un par de años y lo termine dejando, cuando podría haberme dedicado desde el vamos a algo que me copaba. ¿No sería más sensato eso?

¿Qué puedo hacer?

Lo primero es tomar conciencia de la importancia de la actividad física para la salud: si no sos muy deportista por naturaleza, encima de que a las mujeres no se nos motiva, puede que tengas que ponerte creativa y buscar algo que no te resulte tan pesado: salir a caminar con amigas, andar en bici, patinar o hacer skate… ¡hay muchas formas de moverse!

En segundo lugar, sé que no es fácil, pero tratá de luchar contra esos estereotipos de los que hablábamos y elegir lo que más te guste, no importa si es “de nena” o “de varón”. Si te copa el fútbol, vas a estar mil veces más motivada y con más ganas de practicar —e incluso de profesionalizarte— que si te metés en otra cosa que no te enganche mucho solo porque se supone que es “de nena”.

Finalmente, también puede ser bravo, pero está bueno vocalizar cuando notás alguna de estas desigualdades en tu liceo o en tu casa. Si en tu liceo hay diferencias en los deportes según el sexo, hablá con los docentes, preguntá por qué (¡basta de Abeles!). Si a tu hermano lo mandan a fútbol y a vos a ballet, hablá con tus padres, a ver qué onda. Si se burlan de tu amiga por hacer fútbol o de tu amigo por hacer ballet, parale el carro a esa gente. Visibilizar una injusticia es el primer paso para empezar a buscar soluciones.

 

¡Gracias a Eleonora Navatta por los datos de la SND y por su colaboración con el artículo!

Cin Bichito luchando contra el mundo since 1984. Tengo tantas cosas que quiero leer, escribir, aprender y probar, tanta música para escuchar, tantos lugares para conocer y tantos gatitos para acariciar que no me va a dar la vida, pero moriré intentando.

Ilustración: Clara

Cómo revivir tu ropa negra (o mandar cualquier prenda al lado oscuro)

Como ya te contamos, el mundo vive una crisis ambiental en la que desechamos ochocientos millones de kilos por año solo en Europa. Por eso, te...

Hablemos de doxing

Todes tenemos un montón de información personal dispersa en el universo de Internet, nos demos cuenta o no. No toda esa información es privada, sino...

Sola me gusto

Larissa y Nazareth son amigas y socias. Son las cofundadoras de Sola me gusto, un proyecto que comenzó en Barcelona en el año 2017 y en el que...

¿Conocés #KuToo?

El movimiento japonés en contra del uso obligatorio de tacos en espacios laborales #KuToo nace del juego de las palabras japonesas kustu (zapatos) y...

Tips para sobrevivir a las fiestas, siendo la única feminista en mi familia

Los encuentros familiares en las fiestas no siempre son agradables, sobre todo si estás metida fuertemente en la militancia feminista y tu entorno...

¿Cómo sobrevivo a las fiestas si soy la única feminista en mi familia?

Cada vez que empieza diciembre, el calor nos sofoca, el tránsito se hace imposible, los ómnibus están siempre repletos... además, las pruebas,...

Ser mujer y migrante en el Uruguay

Este artículo es parte de una serie de entrevistas a mujeres migrantes, en el marco del día internacional del migrante, 18 de diciembre. ¿Qué...

Una depilación que nadie pidió

El Photoshop de los pelos de la cantante Rodra Y así, como quien no quiere la cosa, se nos vino arriba diciembre. Terminó el liceo, algunas estamos...

Adultocentrismo y adultismo

  “Ya vas a entender cuando seas grande”. ¿Alguna vez sentiste que tu opinión resultaba invalidada por un adulto solo porque tenés menos edad o...
Share This