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El día que las mujeres indias se dieron la mano

El día que las mujeres indias se dieron la mano

[Opinión]

29 Ene 2019 | Conversemos, Redactora: Steph

El 1.° de enero de 2019, las mujeres indias formaron un muro de protesta con sus cuerpos. Aunque la noticia no tuvo una gran repercusión mundial, en Harta nos pareció que fue un evento muy relevante y quisimos saber más. ¡Te contamos qué pasó!

El templo hindú de Sabarimala, en el sur de la India, está dedicado a la deidad del celibato. Por esa razón, históricamente hubo quienes interpretaron que las mujeres en edad de menstruar no podían entrar al templo, para “no tentar” (¡!) a la deidad y porque entendían que la menstruación era impura. En 1991 esa interpretación tomó fuerza y se convirtió en ley, aprobada por el Estado. Pero recientemente, en setiembre de 2018, la ley fue anulada. La Justicia india reconoció que era una ley discriminatoria que responsabiliza a las mujeres de la sexualidad de los hombres.

Y, sin embargo, pasaron los meses y ninguna mujer pudo entrar al templo. Todos sus intentos fueron boicoteados, muchas veces con violencia. Hubo protestas por parte de algunos hombres y de las instituciones religiosas, que se oponían a la anulación de la ley. Incluso el primer ministro indio afirmó que la prohibición debería mantenerse.

Así que el primer día de este año las mujeres indias decidieron cambiar la situación: todo a lo largo de la región donde está el templo, las mujeres se unieron pacíficamente, una al lado de la otra, formando una cadena humana. Un muro de mujeres para decir basta.

El muro de mujeres midió 620 kilómetros. Para que te hagas una idea, eso es más que la distancia que separa a Montevideo del departamento de Artigas. Impresionante, ¿no? Se estima que 5,5 millones de mujeres y niñas participaron del muro en nombre de la igualdad de género.

La medida tuvo éxito, porque en los días siguientes las primeras mujeres en edad de menstruar pudieron entrar al templo de Sabarimala por primera vez en décadas.

Aunque la relación entre religión y feminismo puede ser complicada, está claro que esta fue una manifestación revolucionaria sobre el poder de las mujeres unidas.

Steph

Me gusta el té de coco, la política y el color rosado. No odio los lunes. Sueño con vivir algún día en Nueva York.

Fotografía: Sai K shanmugam, Shanmugam Studio, Kollam [CC BY-SA 4.0], desde Wikimedia Commons

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